Clases de pintura y dibujo

En las clases de pintura y dibujo la atención al alumno es personalizada, cada uno trabaja en función de su nivel y del tema y la técnica que quiera aprender o perfeccionar. Tiene toda la libertad para elegir su forma personal de expresión y el estilo artístico con el que se sienta más identificado dentro de la figuración o de la abstracción.

Cualquiera que sea su elección es conveniente que conozca las diversas técnicas pictóricas: óleo, acrílico, grafito, gouache, collage, etc., y los materiales y procedimientos que va a manejar. También es fundamental desarrollar la capacidad de percepción y la comprensión del color, composición, profundidad, perspectiva y proporción.

En el caso de los niños y niñas es preferible trabajar con materiales no tóxicos: tempera escolar, ceras y lapiceros para dibujar y pintar; plastilina, arcilla y yeso para modelado y construcción. Buscando, en función de su edad, un equilibrio entre dificultad y destreza, de manera que material y técnica empleados faciliten la expresión y no la entorpezcan.

El niño, a través de la actividad plástica, expresa su forma de sentir, de pensar, cómo se ve a sí mismo, sus intereses, la relación con el medio que le rodea… y cada uno tiene su manera particular de hacerlo.

Para ayudarles a manifestar y desarrollar esa forma propia de expresión es aconsejable favorecer las diferencias individuales, orientar pero sin imponer modelos, ni basar el aprendizaje en la copia.

También propiciar un tipo de competencia natural donde se mejoren las propias realizaciones y no una competitividad forzada e impuesta.

En los trabajos en equipo se pretende fomentar el apoyo mutuo entre compañeros, que cada niño se sienta único e importante con algo que aportar a los otros, mejorando la autoestima y el respeto ajeno.

Pero además de aprender a dominar las técnicas, adquirir habilidades y destreza, favorecer la autoexpresión y educar en la cooperación, es muy importante también estimular el desarrollo de su capacidad creadora.

La capacidad creadora es un concepto amplio, difícil de definir y de evaluar, no sirven para ello los test corrientes de coeficiencia intelectual. No sólo engloba la originalidad, la imaginación y la fantasía, sino también la capacidad para la improvisación, resolución de problemas, observar un problema desde diferentes puntos de vista, ver nuevas asociaciones entre las cosas, dar nuevos usos a un objeto, etc.

Es, por tanto, una capacidad aplicable a cualquier profesión o ámbito de nuestra vida; por ejemplo, en las ciencias, medicina, matemáticas… es necesario el esfuerzo creativo.

El desarrollo de la capacidad creadora requiere de un tiempo y de un espacio donde se pueda investigar y experimentar, donde se valore tanto el proceso de aprendizaje como el resultado y se fomente en el alumno la autoevaluación y autocrítica razonables.

Educar en el arte no tiene como única finalidad producir artistas, sirve al desarrollo mental, estético y creativo del individuo.